By: Socios Q On: mayo 31, 2017 In: Blog Comments: 0

“Las grandes fortunas personales no fueron obtenidas de una cartera de 50 compañías. Fueron obtenidas por alguien que identifico un negocio maravilloso. Con cada inversión que haces, deberías llegar a tener el coraje y la convicción para poner el 10% de tu patrimonio en ese negocio” Warren Buffett

 

Muchas de las decisiones que se han tomado en el universo startup han sido más famosas no por haber tomado la decisión correcta en el momento oportuno, si no más bien por todo lo contrario, muchos de las gigantes que conocemos hoy en día fueron startups en sus inicios e importantes inversores tuvieron la oportunidad de hacer el negocio de su vida con algunas de ellas. En esta entrada queremos recopilar algunas de estas historias para poner en valor la importancia de identificar y valorar correctamente ideas y negocios en sus inicios.

 

  • Facebook, ¡un mal fin de semana lo tiene cualquiera!.

 

Nos remontamos al verano de 2004 cuando Mark Zuckerberg llega a Palo Alto. Jeremy Levine es invitado a Nueva York para hablar en un seminario de liderazgo. Durante todo el fin de semana el Eduardo Saverin, director financiero de una red social que nació en Harvard llamada Facebook, siguió a Levine rogándole que invirtiera en la plataforma social y le forzó a que pronunciará la frase que quedará para la historia; “Chico, ¿no has oído hablar de Friendster? Venga, se acabó”.

Levine continuaría mintiéndose a sí mismo durante un tiempo y asegurando que no lamentaba la decisión de invertir en Facebook en esa etapa temprana. Posteriormente se preguntaría; ¿Habría invertido en Facebook de haberme topado con Mark Zucherberg en lugar de con Eduardo Saverin ese fin de semana?. Nunca lo sabremos.

 

  • Apple, la precipitación más nefasta de la historia.

 

Rechazar invertir en una startup de éxito es un gran fracaso, pero quizás es aún mayor salirse precipitadamente de ella. Eso es lo que le paso a Ron Wayne, se deshizo de su participación en Apple por 800 dólares, hoy la compañía vale más de 800.000 millones de dólares.

Ron Wayne fue el tercer y menos conocido cofundador de Apple, el diseñador de su primer logotipo, el que escribió el primer manual de instrucciones del Apple I…

La razón por la que decidió salir de la compañía a sólo 11 días de su fundación quizás fue su experiencia personal hacía 4 años cuando cerró su empresa de ingeniería “Siand” en Las Vegas. Ron temía que el comprador del Apple I no pagaría a tiempo el ordenador y los acreedores de Apple le exigirían a él las deudas.

 

  • Foursquare, siempre ten algo de liquidez a mano.

 

El mejor recurso del inversor es tener dinero para poder invertir cuando se le presente un oportunidad de la que sacar beneficio. Ese fue el error de Charlie O’Donnell cuando le propusieron invertir 5000 dólares en la red social que te ayudaba a encontrar los mejores sitios a los que ir con amigos, lo que sucedió es que estaba en bancarrota.

 

  • Airbnb, un colchón de aire que se desinfló.

 

Airbed and breakfast (colchón inflable y desayuno), este es el acrónimo de Airbnb, un empresa que a día de hoy ofrece 2.000.000 propiedades en 192 países y 33.000 ciudades, valorada en alrededor de 30.000 millones de euros.

Airbnb no nació siendo el gigante que es a día de hoy, en 2009 ofrecía el uso de colchonetas de aire para alojar a quién pagará por ello. En ese momento, se le presento la oportunidad a Fred Wilson y no creyó que pudiese convertirse en una startup de éxito, en palabras del propio inversor a día de hoy; “Otros vieron el increíble equipo que yo también vi, pero los financiaron y el resto es historia”.

Finalmente, Y Combinator (incubadora de empresas), Greylock Partners, Sequioa Capital y hasta Ashton Kutcher vieron el potencial e invirtieron en la empresa.